PARIS.- El Gobierno francés anunció un refuerzo de la vigilancia contra el racismo en las fuerzas de seguridad y la retirada de los protocolos de actuación de la técnica de arresto consistente en presionar en el cuello a un ciudadano sospechoso para inmovilizarlo, en plena escalada de protestas.

El presidente, Emmanuel Macron, impulsa una revisión deontológica sobre la actuación de la Policía, plan que se remonta a las protestas de los “chalecos amarillos”, pero que se ha visto acelerado por las movilizaciones actuales.

En el caso de Francia, a las protestas por el asesinato en Estados Unidos del afroamericano George Floyd durante un arresto, se han sumado movilizaciones en recuerdo de Adama Traoré, fallecido en julio de 2016 en una comisaría. Macron encargó a la ministra de Justicia, Nicole Belloubet, que revise el caso de Traoré.

El responsable del Interior, Christophe Castaner, anunció medidas con las que el Ejecutivo quiere evitar casos conflictivos, bajo la premisa de que el racismo es “un mal abyecto” y que, aunque la institución no sea racista en sí, “hay policías racistas” dentro de las fuerzas de seguridad. “Tolerancia cero”, subrayó.

Castaner también anunció una revisión de las técnicas de arresto, de tal forma que no se enseñará en las academias de Policía y de Gendarmería el método de retención en el cuello, utilizado durante la detención de Floyd en Minneapolis. (DPA)